lunes

Gato Rojo

llegué al patio, alguien que aparentaba ser mi madre preparaba carne para un asado, todabia era domingo. Detrás de ella, que reposaba sentada, estábamos un gato Muss, una hermana y yo. Lo confuso de las espaldas me hace girar hacia atrás, tengo esa sensacion, y veo un pequeño gato rojo dormido e indefenso.
advierte mi presencia, alza la vista y muestra su intrusa presencia, no lo soporto, sencillamente no puedo. Voy a matarlo -pensé-, no quiero mi casa llena de gato rojo. lo perseguí y el no intentó escapar, solo me miraba, me miraba así, con confianza e inocencia, me desafiaba. levanté el secador de piso que tenia en mi mano, dispuesto a concinarlo, cuando muss se pone en medio del golpe y me detiene, haciendome despertar de la ira que invadia mi cuerpo animal. luego del despertar, noto las muchas heridas que tenia el pequeño gato rojo, y entiendo porque no se movió cuando lo ataqué.
casi de carne, tintado de rojo sangre, herida la mirada.
Me invade un enjambre de compasion por el gato rojo cuando, inesperadamente, Muss dá un giro por sobre su espalda con mucha gracia, toma al pequeño gato del cuello con la pata izquierda y con la derecha le dá un violento giro al cuerpecito que colgaba asfixiado.
Me sentí extraño, no pude ver mas que con una colosal tristeza al pequeño gato rojo arañando unos ultimos suspiros sobre el suelo, una amarga ansiedad corria por mis venas, casi deseando que deje de sufrir, esperaba dejar de sentir su respiracion. y no pude mas que, quedarme parado ahí frente a la escena, al ocaso de todo eso frente a mis ojos.
se acerca mi hermana, Muss sale corriendo y deja caer un sombrero de paja sobre el cadaver, que inevitablemente se teñia de rojo y, aunque corrió, no pudo salvarlo.